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¡Aplicá la agricultura regenerativa en tu huerta!

La agricultura regenerativa se puede definir como una actividad que reúne un conjunto de prácticas agrícolas destinadas a proteger el suelo.



Los cuatro principios de la agricultura regenerativa son:


  1. Adoptar prácticas que ayuden a que el suelo siempre esté fértil y sin erosión, para que de esta manera el suelo pueda regenerarse.

  2. Buscar la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad por medio de los productos agrícolas, en lugar de los químicos.

  3. Fomentar la educación en el respeto y protección de los derechos de los seres vivos, buscando que estas prácticas sean regenerativas de generación en generación.

  4. Regeneración del conocimiento, para que los anteriores principios puedan promoverse como un bien colectivo.




Así pues, este tipo de agricultura consiste en cultivar plantas comestibles, medicinales y en algunos casos, aromáticas, en un mismo lugar y en un suelo enriquecido con compost y sin la necesidad de agroquímicos sintéticos (como herbicidas o insecticidas), ayudando a que los suelos, las personas, los alimentos y el planeta estén sanos. En este blog aprenderás a realizar una huerta regenerativa con elementos agrícolas y orgánicos, que te brindarán un sinfín de beneficios para el planeta y para tu hogar, preservando el medio ambiente.


¿Cómo empezar?


Seleccioná del sitio donde haremos la huerta.

No importa si vivimos en una zona urbana o rural siempre debemos garantizar la exposición al sol, el acceso a una fuente de agua y saber cuál es la pendiente de nuestro terreno.


Esto solo se logra por medio de la observación, es importante incluso factores como si es fácil el acceso o incluso si hay animales que puedan visitar la huerta.

La calidad del suelo es también importante, pero no es un factor predominante ya que con el compost podemos mejorar la calidad de cualquier suelo.



Diseñá el espacio


Es importante proyectar qué tipo de árboles o plantas vamos a sembrar, una vez hecho esto procedemos a plasmar el diseño que realizamos en la vida real, identificando las camas de cultivo, sus tamaños y sus formas.


El ancho ideal de una cama de cultivo es de 1,20 cm y de largo es opcional dependiendo del espacio con el que dispongás.



Eliminá las malas hierbas y descompactá el suelo


Para este paso no es más que necesario el compost, el azadón, el pico y la pala. Estas herramientas nos ayudarán a eliminar las hierbas que haya, esta misma se deja secar para usarla como cubierta vegetal.

Luego estaremos listos para descompactar el suelo, volviéndolo lo más suelto y pequeño posible, esto permite que nuestras plantas puedan consumir los nutrientes fácilmente, gastando su energía en crecer.



Agregá el compost en el terreno


El compost no es más que el resultado de la descomposición de material orgánico, que es rico en carbono y es perfecto para ayudar a hacer crecer sanamente nuestras plantas.






Incorporá cobertura vegetal


Esta tiene diferentes funciones vitales, que nos ayudan al mantenimiento sano de nuestros cultivos, suprimiendo la maleza, evitando la evaporación del agua, conservando un buen ambiente de humedad y evitando la erosión.




Asegurá un sistema de riego


Nuestra huerta necesita riego todos los días, hacerlo de forma manual es fácil pero puede quitarnos tiempo, por lo que implementar un sistema de riego puede ser una solución eficaz que debe ser pensado en dirección a como vayamos a distribuir las plantas.



Es momento de sembrar


Como se indica anteriormente, este tipo de siembra regenerativa promueve una siembra diversa que nos permita imitar un ecosistema fuerte en el que todas las plantas se protegen entre sí, fomentando el crecimiento.




Finalmente es importante dejar claro que el éxito de una huerta está en el cuidado y la constancia.

La agricultura regenerativa pretende promover el buen estado del suelo para así aumentar la biodiversidad, restablecer el equilibrio de los ecosistemas y aportar a la reducción del cambio climático.

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