¡Aprendé a lavar tu bici con tu hidrolavadora STIHL!

Limpiar tu bicicleta con una hidrolimpiadora es fácil. Nuestra guía te muestra cómo hacerlo además de algunos consejos útiles. La presión puede acabar incluso con la suciedad más resistente. Por eso, una hidrolavadora es una buena opción para limpiar tu bicicleta. Hay algunas precauciones que debés tener en cuenta para evitar problemas o daños al limpiar a presión una bicicleta.



VIDEO EXPLICATIVO




Consejos


• En primer lugar, antes de empezar a limpiarla, asegurate de que la bicicleta esté colocada de forma estable apoyándola contra una pared o un árbol, o fijándola con un soporte para bicicletas.

• Trabajá con un ajuste de la presión de 20 bares. Si tu hidrolimpiadora no tiene un ajuste tan bajo, asegurate de mantener la máquina a suficiente distancia de la bicicleta. Una presión excesiva podría dañar la pintura y los adhesivos. Empezá con la mayor distancia posible y ve acercándote poco a poco; si parece que la suciedad no se desprende, puedes reducir la distancia aún más. Utiliza el chorro más suave que te permita la boquilla de la hidrolavadora al limpiar la bicicleta. No dirijás el chorro directamente hacia los rodamientos o juntas, ya que podrían penetrar el agua y la suciedad y acelerar el desgaste.

• No utilicés la hidrolimpiadora en la cadena de la bici, ya que la presión puede dañar las piezas delicadas.


• Utilizá un equipo de protección para trabajar con tu hidrolimpiadora: Trabajar con máquinas potentes es divertido e implica poder realizar tareas más complejas, lo cual es fantástico siempre que lleves ropa de protección eficaz y segura mientras trabajás. Utilizá siempre un equipamiento de protección individual cuando trabajés con hidrolavadoras: gafas de seguridad y protección auditiva, entre otras cosas. Consultá el manual de instrucciones de la máquina para obtener más información. Antes de utilizar la máquina por primera vez, debés familiarizarte con ella y asegurarte de que se encuentra en perfecto estado antes de cada uso. Recordá que el equipamiento de protección individual no sustituye a un técnica de trabajo segura.


INSTRUCCIONES


Paso 1: Eliminá la suciedad general


En primer lugar, enjuagá la bicicleta con el agua limpia de la hidrolavadora para empapar y desprender la suciedad general. Utilizá una presión baja (idealmente 20 bares) y trabajá a una buena distancia de la bicicleta. No apuntés directamente a los rodamientos y las juntas, ya que el agua que resbale por estas zonas será suficiente para desprender la suciedad.


Paso 2: Aplicá el detergente


Llená la boquilla de espuma con detergente para vehículo según las instrucciones de uso y colocala en la hidrolavadora. A continuación, aplicá el detergente sobre la bicicleta, asegurándote de evitar las partes delicadas, como la cadena y los rodamientos. Eliminá con cuidado la suciedad resistente con un cepillo suave.

Para llantas, platos y piñones, podés usar un cepillo más rígido si es necesario.


Paso 3: Enjuagá y secá


Utilizá la hidrolavadora para eliminar el detergente y aclarar la bicicleta con agua limpia. Secala bien. Prestá especial atención a las juntas y otras zonas donde pueda acumularse agua para evitar la corrosión.





Paso 4: Lubricá las piezas móviles con aceite


Por último, aplicá aceite con un paño en las piezas móviles, como la cadena y los rodamientos. Esta forma de lubricar previene que se acumule polvo y suciedad al no permitir el exceso de aceite.




¿Con qué frecuencia debes limpiar tu bicicleta?


Podés limpiar a fondo tu bicicleta con una hidrolavadora regularmente o según sea necesario; normalmente basta con limpiarla bien cada dos o tres meses. De hecho, limpiar la bicicleta con demasiada frecuencia podría causar daños en juntas y rodamientos. No pasa nada si tu bicicleta acumula poco de suciedad, aunque si has estado de ruta con zonas húmedas, es mejor eliminar el barro antes de que se seque.



RESUMEN


• Una hidrolavadora puede ayudarte a limpiar tu bicicleta a fondo y sin esfuerzo.

• Asegurate de que la bicicleta esté bien sujeta. Utilizá una presión baja (idealmente 20 bares) y trabajá a una distancia suficiente de la bicicleta. No dirijás el chorro de agua directamente a los rodamientos, las juntas o la cadena.

• Utilizá siempre equipamiento de protección individual cuando trabajés, tal y como se indica en el manual de instrucciones de tu máquina.


• En primer lugar, eliminá la suciedad gruesa con agua y, a continuación, utilizá la hidrolavadora para aplicar el detergente. Eliminá la suciedad con un cepillo suave y, a continuación, aclará la bicicleta con agua limpia.


• Después de realizar la limpieza con la hidrolavadora, secá bien la bicicleta. Por último, engrasá todas las piezas móviles.

• Debés limpiar la bicicleta a fondo cada dos o tres meses si la utilizás con frecuencia. Mientras tanto, suele bastar con realizar una limpieza rápida y eliminar la suciedad más gruesa como el barro. Si solo utilizás la bicicleta de cuando en cuando, basta con una o dos limpiezas al año.